lunes, 14 de octubre de 2013

EL ALUMNO DE HOY



Todos sabemos que la relación que existía hace unos años entre el profesor y el alumno, no tiene nada que ver con la que existe en la actualidad. Anteriormente, el profesor únicamente se dedicaba en transmitir unos conocimientos que él o ella poseía, sin tener en cuenta si los alumnos/as lo habían comprendido o sin preocuparse por si todos los niños y niñas de la clase seguían el ritmo. Sin en cambio, ahora son los alumnos/as los que piden y tienen ganas de conocer y aprender, y es el profesor el que se preocupa de cómo dar sus clases y de sus propios alumnos.

Si nos paramos a observar a los niños y niñas, nos damos cuenta de que ellos tienen muchas ganas de descubrir y aprender cosas nuevas, se interesan más por las tareas y tienen ganas de trabajar con todo lo que les mandes. La tarea del profesor es preparar clases novedosas y motivadoras para sus alumnos/as, dejarles que trabajen en grupo y qué ellos descubran.

El profesor es el encargado de ofrecer todos los conocimientos que posee para que ellos los adquieran, de darse cuenta qué alumnos y alumnas necesitan más apoyo o tienen un ritmo diferente al del resto de sus compañeros. También debe reflexionar y pensar cuál es la mejor estrategia o método que puede llevar a cabo en sus clases para que el aprendizaje de sus alumnos sea eficaz.  Y no hay que olvidar que ahora el profesor debe ser evaluado para comprobar si todo lo que está haciendo ha servido para algo o no y revisar los posibles fallos que se hayan podido dar en el desarrollo de las clases para no volver a repetirlos.


Definitivamente, los niños y niñas de ahora tienen buenas actitudes hacia el aprendizaje, y tendrán muchas más ganas si nosotros, los maestros y maestras, preparamos actividades en las que ellos puedan descubrir nuevos conocimientos.

1 comentario:

  1. Yo creo que los niños de antes también tenían buenas actitudes para aprender, es algo innato en el ser humano.

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